mpyme latina® | marisol franco
Si bien tener un sitio web se ha convertido en una moda y asegurar un dominio con tu nombre o el de tu organización, club de amigos o empresa es en estos días un requisito indispensable para quienes desean "existir" en el mundo globalizado, la multiplicación de sitios en la red de redes está generando el efecto búmerang de hundir en el anonimato a un número creciente de websites que no tienen la relevancia que exige la sistematización de la información cibernética.
Así, el fenómeno que sucede con mayor frecuencia en la Internet contemporánea es que el diario privado de Juan Hernández Hernández del bello y pintoresco poblado de San Francisco El Escondido, donde narra sus aventuras amorosas e intenta convertirse en un nuevo líder social a través de su belicoso punto de vista político, se quede exactamente de ese modo: escondido en la abrumadora lista de sitios que despliegan los buscadores -llámense Google, Yahoo!, MSN, Altavista o cualesquiera otro que aparezca en escena.
Lo peor que puede ocurrir en la red sobresaturada es que si eres un emprendedor o un empresario que está apostándole a su sitio web para expandir mercados e incrementar ventas de bienes o servicios, solamente estés gastando tu dinero en algo inservible -y no invirtiendo, como debiera ser-.
Para hacer negocios exitosos en el mundo del comercio electrónico o e-commerce, el primer paso, que puede parecer obvio, es tener un sitio web funcional. Sin embargo, en mpyme latina® hemos descubierto que este pequeño gran paso no es tan simple para muchos.
Recientemente nos dimos a la tarea de checar cuántas pequeñas y medianas empresas que se anuncian en los periódicos y revistas de América Latina, así como en la búsqueda pagada de Google y Yahoo!, que presumen de tener un sitio web, realmente lo tienen, si su sitio web funciona adecuadamente y si contiene la información que se requiere para cerrar tratos en línea. ¿Y qué crees? Por lo menos la mitad de las empresas tienen sitios fantasma y la otra mitad tiene sitios en servidores lentos, diseñados en flash que tarda una hora en descargarse en conexiones por debajo de los 2 mbps y que finalmente invitan al cliente potencial a cambiar de ventana y dedicarse a algo más productivo.
Y aquí viene una pregunta: ¿tú, querido lector, confiarías en una empresa que tiene un sitio web fantasma o en una que no tiene un sitio funcional? En estos tiempos de la Globalización y la tecnologización de las actividades económicas, la respuesta es un rotundo ¡NO!
Si el dueño de la tamalería de la esquina de mi casa no tiene sitio web porque sólo le interesa vender a la gente del barrio o de los alrededores debido a que no tiene ayudantes para preparar los tamales durante el día y venderlos en su local por las noches, eso es una buena estrategia de marketing. Pero si el señor decide que quiere que los clientes lleguen de otras zonas de la ciudad y que viajen hora y media hasta su comercio, sólo para probar los deliciosos tamales, y pone un anuncio en el periódico, que incluya la dirección de su sitio web, pero éste no está en línea o tiene un diseño que no invite a comer tamales o no tenga toda la información de los productos que ofrece ni la posibilidad de contactarlo rápidamente por correo electrónico, dejará en la mente de los clientes potenciales la imagen de una empresa poco seria y es probable que en lugar de aumentar sus ventas, éstas se reduzcan.
Y es que puede suceder, como es ya frecuente, que los propios clientes frecuentes vayan al sitio web sólo para confirmar que están haciendo una buena elección a la hora de comprar.
La moraleja final es que si no puedes administrar tu propio sitio de Internet, además de tu negocio, dejes esa tarea a los expertos para que tu sólo administres las utilidades de tu empresa.
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